La Prensa, Un periódico de Ayer

Por: Moisés Absalón Pastora.

Uno de los temas que editorialmente siempre me apasionan es el de la educación porque la educación es la mayor constructora de la vida, es la que, en dos vías, la que se da y la que se recibe, representa la garantía para cualquier país y sociedad del futuro que quiere para sí.

Por eso me es de gran satisfacción realizar que en Nicaragua existe una voluntad política para que la educación sea la principal inversión, desde la ejecución de su presupuesto y desde la estrategia gubernamental, para desarrollar una nación que como la nuestra fue injustamente víctima de gobiernos deshumanizados que encontraron en ella una amenaza para los intereses de élite que representaron mientras la inmensa mayoría, el pueblo, permaneció secuestrado por el oscurantismo que impedía el acceso masivo a un sistema educativo gratuito y para todos.

Yo me gozo con los anuncios de las altas autoridades del país cuando adelantan sobre la construcción de nuevas escuelas, cuando te dicen que se amplió el recurso humano dentro del magisterio, que el empirismo dentro del sistema educativo va tocando fondo o se está reduciendo a la mínima expresión, cuando el sistema educativo, como tal, íntegramente hablando, no cesa de buscar métodos que perfeccionan la coherencia que debe haber en su pirámide desde el preescolar, como base amplia, hasta el más alto nivel universitario al que se procura llevar a la mayor cantidad de ciudadanos y de campesinos.

En medio de esa cadena de satisfacciones como grandes contribuyentes del desarrollo del país en todo sentido y dónde por supuesto la educación técnica, hoy por hoy, juega un papel más que estratégico, cuánto me llenó el anuncio que pronto veremos en carretera norte el Centro Cultural y Politécnico José Coronel Urtecho, que atenderá a 13 mil jóvenes y adultos, con una oferta de 226 cursos y talleres en modalidades presenciales y virtuales.

Este centro aportará al desarrollo del país conocimientos, habilidades, destrezas y florecimiento en el arte y la cultura. Las instalaciones tendrán oficinas administrativas, acceso vehicular, talleres didácticos de mecánica, escuela de arte y cultura, edificio de aulas teóricas, laboratorios de computación, taller de soldadura, zona de parqueo y plazoleta y los cursos y talleres tendrán una duración de 3 a 6 meses.

El anuncio de este centro tiene una especial relevancia porque se construirá dónde antes físicamente habitó el odio, desde las paredes dónde un partido de papel históricamente dictaba e imponía a través de sus páginas, la agenda de muchos gobiernos que aterrorizados por el chantaje de los Chamorro y los Holman tenían que hacer lo que los plumarios del diario decían porque lo contrario era enfrentar un poder mediático que cargaba sus cañones con chantajes que a su vez eran alimentados por la pólvora resentida de sus dueños que cogobernaron con el poder siempre que este se los permitió estrictamente por miedo.

Ya hoy La Prensa es literalmente un periódico de ayer, su agónica existencia está reducida a la clandestinidad virtual, desde dónde sus plumarios, financiados aún por el imperio, agotan sus últimos cartuchos, mientras aquí dónde el estado de derecho y la ley se hacen respetar la Procuradora General de la República, Wendy Morales, hizo traspaso de la propiedad a Loyda Barreda, directora ejecutiva del Tecnológico Nacional, indicando que con este acto hace entrega formal de los documentos inscritos a favor del Estado, en cumplimiento a la norma.

La Prensa, el partido de papel de la carretera norte, fue un monstruoso negocio comercial y político por décadas y décadas y así hizo presidentes a siete políticos de la familia Chamorro, a cuál más peleles del imperio y siempre evadió obligaciones fiscales con el cuento del derecho a una libertad de expresión que disfrazó con el reinado de la mentira para hacer del que hacer periodístico un falso interés por una democracia que le quedó grande.

Los Chamorro y los Holman, en tanto no se sintieran obligados a pagar los impuestos que como empresa debían enterar al fisco, todo estaba bien y en la misma línea si toda importación de papeles, tinta, repuestos para las rotativas, equipos de computación u otros, no les representara pagar desaduanaje. Esto fue una práctica de siempre y tanto que se llegaron a creer que eran un estado dentro de otro estado dónde las exoneraciones, que en algún momento estuvieron fuera de control, servían hasta para introducir yates de lujo como el que lucía Juan Sebastián Chamorro, que decía era para explorar las profundidades de su isleta en granada dónde según él hacía estudios lacustres.

La utópica república que Pedro Joaquín Chamorro Cardenal quiso hacer de lo que fue el diario La Prensa, idea que retomaron sus sucesores, comenzó a morirse por la recurrencia de sus mentiras y cuando no les fue rentable imprimirlo física y masivamente, entonces  redujeron lo que fue un periódico robusto a  la mitad de sus páginas, más tarde a la condición de un raquítico tabloide, después a unas cuantas hojas tipo revista en blanco y negro, hasta que anunciaron que pasarían a ser una propuesta virtual y para adornar su debacle con salidas de baño empezaron a denunciar que aduana no les dejaba sacar un montón de toneladas de papel que estaban retenidas lo que se cayó por sí solo cuando la policía abrió sus bodegas y ahí estaban los grande rollos de papel que simplemente no usaban porque ya no les era rentable usarlas.

La realidad económica de La Prensa, precedida por la barrida de centenares de empleados en los últimos años a partir del apocalíptico 2018 que promovieron, el visible adelgazamiento del medio físico, las millonarias demandas laborales entre sus mismos socios, los pleitos de perros y gatos entre gerentes y editores, la pugna entre los apellidos de abolengo Chamorro vs Holman, solo advertía y con mucha claridad, que lo peor llegaría inexorablemente y por ello el partido de papel se condenó a su propia extinción haciendo mérito a aquello de quien mal anda mal acaba y ahora es tan solo una pinche referencia.

La Prensa nunca ha dicho la verdad sobre nada, eso sí, siempre pretendió imponer su verdad. Políticamente no hay distancias ni fronteras entre su editorial, las opiniones de sus colaboradores y su línea noticiosa porque en el conjunto son el falso positivo letalmente venenoso que corrompió la vida y desarrollo de los nicaragüenses y de Nicaragua hasta nuestros días.

Desde 1990 éste país ha querido conducirse a la democracia plena y efectiva y aunque con pasos largos y cortos lo ha logrado, La Prensa, siempre fue el lastre que impidió ir más rápido y lo fue desde el gobierno de Doña Violeta, a la que quisieron desaparecer como socia, siendo ella nada más y nada menos que la viuda de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal; pasó en el de Arnoldo Alemán disparando con el calibre de los cañones de Navarone porque les comenzaron a cobrar impuestos; siguieron con el de Enrique Bolaños con el que se coludieron para destruir al liberalismo bajo las órdenes de Poul Triveli y desde el 2007 contra un Daniel Ortega contra el que creyeron poder y no pudieron.

La Prensa se fue a la bancarrota moral y política porque en su afán de estar a favor de los que están en contra y en contra de los que están a favor, desde su nicho como juez de conciencia de lo que sucede en el país, nos quiso llevar a un estado de postración total a Nicaragua y a los que la queremos ver renacida y dispuesta a luchar por salir adelante y eso valió para su derrumbe porque nadie que tenga paz en su corazón y quiera terminar con las guerras que promovió la Prensa, quiere saber nada de esta.

¿Uno se pregunta porque en nuestro país existe un “oposicionismo” como el que tenemos, porque tantos partidos y movimientos que se pelean y se dicen entre sí cualquier peste con tal de pintarse como “la auténtica oposición”?

¿Por qué tantos “lideres” que se auto llaman democráticos no son capaces de tolerarse, de verse en una recepción y saludarse con franqueza, sino que cuando se dan la mano en público es para que las personas alrededor crean que ellos también son gentes, que son civilizados, pero más tarde en sus reuniones comentan que se tragaron un sapo al saludar al zutano o al perencejo?

Estas preguntas tienen respuestas y están en eso que estuvo en la carretera norte desde donde editorialmente les decían qué hacer o qué no hacer y si alguien ignoraba la ordenanza pues se le abría el piso porque entonces los dueños del partido de papel soltaban a sus perros y en jauría salían los editores políticos, sociales, económicos y hasta el tristemente célebre de su caricaturista se lanzaban a despedazar a quien contradijera a los Chamorro o los Holman.

A mí me han comentado reconocidos empresarios, que antes pautaban publicitariamente en el diario, decir que lo dejaron de hacer porque La Prensa es un cuartel de operaciones abiertamente terrorista que en vez de promover el desarrollo quiso demoler lo que con mucho esfuerzo se ha hecho y que está en una línea directa que niega lo que debe ser el periodismo serio y responsable.

Que razón hay en eso y créanme que no es la visión solo del empresario, sino que además es la del profesional, del obrero de la mujer, del anciano, del joven, de la familia, de todos aquellos que tenemos conciencia porque conocemos de historia e identificamos plenamente la raíz del mal causado y por ello no nos es difícil señalar a la Prensa, el partido de papel de la carretera norte, como el reino donde habita la mentira.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA