A consolidar el PODER POPULAR! Por el Bien Común

En el Día de Todos los Santos.  Managua, 1ro. de noviembre de 2022.

En memoria de Nicho, Alexis, Orlandoalcaldes del Poder Popular.

… “pinto en las paredes / en las paredes de las catacumbas
las imágenes de los santos / de los santos que han muerto matando el hambre
y en la mañana imito a los santos. / Ahora quiero hablarles de los santos …/…

Leonel Rugama (Canto a los santos, 1969).

“Señor, haz de mí un instrumento de tu paz. Donde haya odio, siembre yo amor”.

San Francisco de Asís.

Nicaragua, desde la vocación patriótica, cívica y de paz que han defendido y consolidado con dignidad soberana y auto-determinación sus ciudadanos de buena voluntad, desarrollará el 6 de noviembre de 2022, conforme la Ley Electoral (Ley 331, 2012), el 9no. proceso electoral (1984, 1990, 1996, 2000, 2004, 2008, 2012, 2017) para elegir autoridades municipales, confirmando la práctica democrática inaugurada en 1984 cuando se realizó el primer escrutinio popular. En esta nueva fiesta democrática 3.72 millones de nicaragüenses están habilitados en el padrón electoral (CSE, sept. 2022), para ejercer su voto y elegir a alcaldes, alcaldesas, vicealcaldes, vicealcaldesas y concejales en 153 municipios de 15 departamentos y 2 Regiones Autónomas.  Esta jornada continúa consolidando el poder popular “para asegurar el bien común” (CPN, arto. 4), que es el fin del estado.

Poder popular: Pueblo Alcalde – Pueblo Presidente, son expresiones de una única e inseparable visión legítima, auténtica y revolucionaria en el contexto histórico actual, en el escenario concreto de Nicaragua, con sus circunstancias, necesidades, interrelaciones, conflictos y esperanzas, frente a las amenazas y riesgos, ante sus dificultades, retos y victorias. Es “bien común concreto”, que es específico a este tiempo en el espacio territorial nacional y local, no es “conceptual o teórico”, referido a lo abstracto-ideal, -inexistente y referencial-. Es la manifestación vigente del poder popular en Nicaragua en las primeras décadas del siglo XXI, como la continuidad dinámica del proceso revolucionario irreversible inaugurado el 19 de julio de 1979.

Es la concepción de la democracia popular sustentada en la participación popular; es coincidencia inseparable entre el programa central de la gestión política con las necesidades y aspiraciones populares, equitativas y solidarias, y a la vez son las necesidades y aspiraciones populares incluyentes y diversas, alineadas con la administración pública central y local. Lo nacional en función del bien común general y lo territorial en función del bien común local y comunitario, para articular, desde una sola acción, la sostenibilidad del poder popular por el bienestar colectivoLo local-municipal es inseparable del bien común general; en la medida que en el espacio territorial-comunitario se edifica el bien común particular, se consolida el bienestar colectivo-nacional.

La democracia popular se opone y contradice a la democracia burguesa que es esencialmente excluyente, fenece ahogada en la formalidad y en las apariencias por preservar intereses elitistas; configura la acumulación desmedida que desemboca irremediable en el capitalismo salvaje, egoísta, mercantilista y expoliador del medioambiente y de la dignidad humana, profundiza la fractura social y agudiza las relaciones de dependencia y sometimiento.

La democracia popular alimenta el poder popular y a la vez, este se constituye en la capacidad de preservar la democracia efectiva por el bien común que es democracia popular. El poder popular es capacidad de hacer y transformar, de prosperar con equidad, avanzar y adaptarse de manera creativa a las circunstancias cambiantes, de anticiparse, identificar y vencer las amenazas, de superar los riesgos, de defenderse con todos los mecanismos del estado de derecho y la capacidad política y movilizadora, de las agresiones externas e internas en sus múltiples y brutales manifestaciones con pretensión de socavar y derribar los pilares esenciales de soberanía, independencia, desarrollo, solidaridad, equidad y paz que son el bien común concreto y actual, nacional y municipal, general y local. 

El poder popular en la democracia popular esencial y legítima, requiere manifestarse y ejercerse a través de todos los instrumentos institucionales, organizativos, sociales, educativos y culturales, en las relaciones internacionales, en la movilización popular y en la gestión militar, policial, diplomática, académica, judicial, legislativa y municipal, desde la comunicación social convencional y virtual, en las expresiones nacionales y locales, centralizados y descentralizados.  Es la acción del derecho desde la mayoría, es la función pública por el bien común irrenunciable.  

El poder popular, en la democracia popular que Nicaragua promueve, es para procurar escuelas gratuitas con educación de calidad, promover salud pública, facilitar acceso a viviendas dignas, ampliar servicios básicos, vías de comunicación y carreteras para la integración y la prosperidad, crear y preservar condiciones de tranquilidad, paz y seguridad ciudadana, generar espacios públicos y condiciones para la convivencia y el encuentro comunitario y familiar, facilitar la libre circulación, promover el trabajo honrado, ampliar relaciones de respeto, cooperación y diálogo con todos los pueblos del mundo, impulsar el desarrollo integral, equitativo, solidario e incluyente de todos y todas desde su realidad-necesidad diferenciada y multicultural, en el ejercicio de sus costumbres y creencias religiosas, en oportunidad de vivir, compartir y ser feliz.

Al ejercer mi voto hago democracia popular para fortalecer el poder popular que representa el legítimo bien común y afirmo que: quiero una ciudad limpia, ordenada, solidaria y segura, que crezca de manera planificada, sin hacinamientos inhumanos ni excluidos, que preserve el medio ambiente, con espacios públicos dignos para descansar, caminar y movernos con seguridad y confianza como lugares de encuentro y esparcimiento, donde niños y niñas puedan crecer seguros y felices, con oportunidades para aprender y ser mejores, con manejo responsable de la basura y respeto compartido en la vía pública, con capacidad para valorar y cuidar la belleza natural y el paisaje urbano, con expansión responsable de la infraestructura urbana, con facilidades para emprender y trabajar con creatividad, para encontrarnos desde nuestra identidad incluyente, que promueva comportamientos cívicos y de respeto, cuidando la propiedad pública, comunitaria y privada, disfrutando los sitios comunes para la cultura y el deporte, siendo parte de la convivencia sana y constructiva; voto por mi municipio y por mi ciudad para fortalecer mi sentido de pertenencia, el orgullo local y la dignidad patriótica, para disfrutar las tradiciones, comidas, costumbres, reconocer las particularidades de cada pueblo y comunidad en el vivir, creer, hablar y relacionarse, en donde caminemos juntos cultivando valores históricos, culturales, sociales y religiosos, según la opción preferente de cada uno, de cada familia y colectivo comunitario, asumiendo con alegría solidaria la vida, enseñando, aprendiendo, compartiendo en nuestras diferencias, diferentes, pero siempre avanzando juntos, en ciudades y pueblos con rostro humano y solidario.

Con mi voto ratifico el compromiso con la solidaridad, la prosperidad, la equidad, el compromiso social y el bien común que se sostienen y defienden en la democracia popular desde el poder popular surgido en la Revolución Popular Sandinista, es la real oportunidad de independencia, soberanía, paz y dignidad. Por eso soy ciudadano-alcalde-presidente, por eso somos y seguiremos siendo desde la lucha heroica de todos los tiempos… Por eso debemos hablar de los santos… como Rugama, con Diriangén, Nicarao, Tomás Ruiz, Cleto, Zeledón, Sandino, Fonseca, Buitrago, Bismark… “Ahora vamos a vivir como los santos”.