Nicaragua conmemora 20 años de la histórica victoria electoral del Pueblo Presidente

La Compañera Rosario Murillo, Copresidenta de Nicaragua, destacó que hoy 5 de noviembre se cumplen 20 años de la histórica victoria que convirtió nuevamente al pueblo nicaragüense en Pueblo Presidente 

En el inicio de su comunicación, reflexionó: «Excelentes tiempos, excelentes días, días de triunfo del pueblo nicaragüense que quiere Paz, que venera la Paz, que celebra la Paz, porque la cuidamos, porque sabemos defenderla como el patrimonio esencial de nuestra cultura, de la vida cotidiana».

Dijo: «Hoy es jueves 5 de noviembre y se cumplen 20 años de la histórica victoria que convirtió nuevamente al pueblo nicaragüense en Pueblo Presidente, en unas elecciones de enorme trascendencia y significado, porque el pueblo recuperó el Estado y el Gobierno para avanzar contra la pobreza impuesta, para avanzar e ir creando, generando los triunfos que merecemos, los triunfos de la Paz y el bienestar que tanto nos cuestan y que son nuestros en todos los ámbitos».

«Recuperamos el derecho a la gratuidad de la educación, recuperamos el derecho a la gratuidad de la salud, recuperamos el derecho a ser como somos, Pueblo Cristiano, Fraternal, Socialista, Solidario, que cree que avanza desde el bien común», manifestó. 

En temas sociales dijo: «Recuperamos el derecho a abrir nuevos y mejores hospitales, a mejorar todo el sistema educativo nacional, a crear Universidades Pueblo Presidente, Centros Técnicos Pueblo Presidente en todo el país, para que nadie se quede sin estudiar en cualquiera de las modalidades y graduarse en cualquier carrera de su libre escogencia».

«Recuperamos el derecho a tener energía en nuestros hogares, en nuestros trabajos, a trabajar porque hay luz, como decíamos antes, a vivir con energía, a avanzar con energía, a avanzar y a vivir con mejor servicio de agua y saneamiento, a ampliar nuestras telecomunicaciones con tantas tecnologías», destacó.

Declaró que «recuperamos el derecho a construir y entregar más viviendas, muchas viviendas para las familias, a llenar Nicaragua de excelentes carreteras y puentes que nos comunican y nos acercan más y más. Y ahora también puertos y aeropuertos, a entregar más calles, más aceras, más espacios para la vida, para el trabajo, para la recreación, más mercados dignos entre esos espacios que son para el trabajo y la vida, más parques de feria para los emprendedores, más y más en todos los ámbitos».

«Recuperamos el derecho a vivir plenamente nuestra historia grandiosa, nuestra fe, nuestra cultura, nuestro arte, nuestras tradiciones, nuestros patrimonios, nuestras lenguas, nuestra autonomía en las regiones del Caribe Norte y Sur», continuó. 

Festejó que, como pueblo, «recuperamos el derecho a sentirnos contentos y orgullosos todo el tiempo de ser nicaragüenses, bendecidos por la gracia de Dios. Recuperamos el derecho a venerar a nuestro Dios, a nuestro Santo, a nuestra Madre María y a honrar sin subterfugios a nuestros Héroes y Mártires, padres cada uno de ellos de esta Revolución del Amor».

Subrayó que «recuperamos el derecho a vivir nuestra independencia, nuestra soberanía, nuestra dignidad nacional, a vivir el patrimonio heroico de nuestro General Sandino, de nuestro General Zeledón y de todos los que nos legaron la Patria Libre y Bendecida». 

«Recuperamos los derechos de las familias, de los niños, de la juventud que hoy es Presidente; todos somos Presidente, todos Somos Daniel. Los derechos de las mujeres que estamos actuando como protagonistas, mujeres con poder en todas las esferas de la sociedad, a la par precisamente de nuestros compañeros varones en las rutas incontestables de bienestar que todos juntos vamos alcanzando», declaró. 

Añadió: «Recuperamos el derecho a la unión, que es la fuerza, y a visibilizar esa fortaleza de nuestra unidad, de nuestra Reconciliación y Unidad Nacional que ha marcado la potencia y el poder grandioso de estos tiempos de victoria. Victoria sobre todo de la concordia, de la armonía, de la tranquilidad, de la seguridad, de la Paz».

Dijo que «recuperamos el derecho a soñar, a vivir y realizar nuestros sueños, los sueños desprendidos y generosos de nuestra Sangre Santa, de nuestros héroes, de nuestros mártires, de nuestros generales, de nuestros próceres, los sueños que sienten y ven realizados nuestras juventudes. 

Señaló que como pueblo «recuperamos el derecho a seguir soñando: libertad, dignidad, fraternidad, soñando y creando, soñando y haciendo, soñando y siendo como somos, este pueblo valiente, heroico de nuestros caciques vibrantes, de Sandino, de Carlos, de Tomás, de Daniel; Todos Somos Daniel. Recuperamos el derecho de ser, el derecho de hacer y vivir la plenitud de la Paz que custodiamos con toda la energía de nuestros infinitos corazones».

«Recuperamos el derecho de alejar las malas energías, las malas vibraciones, las malas lenguas, los malos instintos, las maldades, las perversidades, la perfilia y comprendimos el sentido del apatridismo, los que no tienen patria, aquellos que no tienen patria, porque no aman, porque no saben amar, porque sólo saben imitar a quienes a lo largo de la historia, historia terrible, vendieron sus almas, y hoy aquellos y estos apátridas, sin patria, son únicamente referencia de una obsoleta, caduca, vieja y superada historia«, expresó. 

En su comunicación, la Compañera Rosario Murillo resaltó que «recuperamos el derecho al orgullo de ver, de saber, de creer, de caminar siempre con Dios, siempre adelante, siempre más allá, en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que viven y reinan en esta Nicaragua Revolucionaria y Evolucionaria de Fe, de Confianza, de Amor y Paz. Nicaragua de esperanza para la esperanza».

Enfatizó: «Recuperamos el derecho a tener las mejores relaciones posibles con todos los pueblos del mundo y a entendernos en el lenguaje de hoy y de mañana, ese idioma que nos permite andar, andar, andar como Caupolicán con visión y convicción de futuro». 

«Recuperamos el derecho a hablar del mundo mejor y no solo hablar, sino a imaginar, concebir y construir ese mundo mejor que todos los pueblos merecemos. Esta es nuestra Revolución, esta es la vida en amor cristiano, esta es la gran fraternidad, la gran hermandad de un pueblo que sabe luchar por la Paz y que sabe vencer con el olivo de Paz», expuso la Compañera Rosario Murillo.

Dijo que «en estos tiempos que agradecemos a Dios, tiempos milagrosos, tiempos portentosos, tiempos poderosos porque brilla la Paz, en estos tiempos de alegría, más allá de todas las miserias propias del egoísmo, de la avaricia, de la vanidad, vanidad de vanidades, propias de esa perdedora perspectiva de omnipotencia, porque el ser humano no nos compete, no reconoceríamos a Dios, que es el único omnipotente y grande».

Continuó: «Más allá de todas las bravuconadas, las mentiras, las falacias, los falsarios y falsarias, más allá de todas estas expresiones de indignidad, porque ser mentiroso, vivir de mentira en mentira, ser bravucón y creerse omnipotente, ¿qué es? El intento de falsificar, el intento de quienes sólo saben de sí mismos y es que ni son ni pertenecen, más allá de todos los intentos de denigrar, de calumniar, de desacreditar, de inventar destrucción y maldición, más allá, como decíamos, de la vanidad de vanidades y todo ciertamente vanidad, más allá de ese mundo escalofriante de la grave enfermedad del odio, padecimiento terrible, aquí Nicaragua libre, aquí Nicaragua libre, aquí Nicaragua libre, donde florece más y más el amor, la esperanza, la certeza y los triunfos de un pueblo noble, bueno, trabajador, humilde y sencillo, que sabe reconocer el gran poder de Dios, agradecer a Dios, un pueblo que merece, porque merecemos lo mejor».

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