La posición del Principio de una sola China que defiende el pueblo y gobierno de la República Popular China, se fundamenta en una cuestión histórica, política y jurídica por tanto, aquellos alegatos que sostienen “Teorías de estatus indeterminados de Taiwán” o de “Dos chinas” están basados en argumentos falsos apoyados por fuerzas externas que intentan socavar la soberanía de esa gran nación.
El Embajador de la República Popular China en Nicaragua, compañero Qu Yuhui, brindó una amplia explicación de por qué su pueblo y gobierno, ratifican el Principio de una Sola China, posición reconocida por más de 183 naciones del mundo y por la Organización de Naciones Unidas, (ONU) que emitió una resolución que da sustento a la historia y al concepto jurídico defendido por Beijing.
¿Por qué dicen que la isla de Taiwán forma una parte de China?, ¿Por dónde surgió esta cuestión de Taiwán? y ¿Por qué hay siempre algunos gobiernos y países que lo discuten?, ¿Por qué todavía existen países que mantienen “relaciones diplomáticas” con Taiwán? ¿Por qué existen argumentos de que el tema de Taiwán es supuestamente de “democracia versus autoritarismo”?
Las respuestas a estas y otras interrogantes son explicadas por el embajador de la República Popular China para entender este tema, que para su pueblo y nación es de relevancia, de autodeterminación, de defensa soberana, teniendo como premisa que el camino siempre debe conducir a la paz y sobre todo a la reunificación de la patria y del pueblo chino.
Agradecidos con Nicaragua por adherirse al Principio de una sola China
Las autoridades de la República Popular China sostienen que el tema de Taiwán es un asunto que corresponde a su pueblo y el embajador Qu Yuhui, lo explica brindando datos jurídicos, históricos y ancestrales.
El diplomático ratificó que su país trabaja y está abierto a profundizar las relaciones de amistad y cooperación con Nicaragua, por lo que agradeció al Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional por apoyar y adherirse al Principio de una sola China.
“Nosotros estamos totalmente abiertos y dispuestos para hacer todo lo posible para poder aumentar aún más los pasos de cooperación entre China y Nicaragua. Este año también es el quinto aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre China y Nicaragua, y aprovecho para comunicar que a lo largo de este año vamos a realizar una serie de actividades y eventos con el Gobierno de Nicaragua y la sociedad de Nicaragua para celebrar esta fecha que es en diciembre, pero ahorita ya vamos a comenzar a realizar una serie de actividades”, declaró Yuhui.
Agregó que “estamos muy agradecidos por la posición muy firme del Gobierno de Nicaragua de apoyar siempre la política de una sola China y, por otro lado, establecimos las relaciones tan solo hace cuatro años y tal vez el público de Nicaragua necesita conocer un poco mejor lo que significa en verdad este Principio de una Sola China y cuáles son los contextos históricos de la cuestión de Taiwán”, refirió.
En relación del por qué Taiwán forma parte de China, dijo que el Principio de una sola China está bien explicado en tres aspectos fundamentales.
“Este hecho ha sido articulado de manera exhaustiva e inequívoca por el Principio de Una Sola China, cuyos principios fundamentales son: solo hay una China en el mundo; Taiwán es parte inalienable del territorio chino; y el Gobierno de la República Popular China es el único gobierno legítimo que representa a toda la nación china. Este Principio representa el consenso de la comunidad internacional y las normas que rigen las relaciones internacionales y también sirve como base política para el establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y otros países”, argumentó el diplomático.
Indicó que, desde la perspectiva histórica, existen todas las pruebas arqueológicas que confirman que los pueblos indígenas de Taiwán emigraron desde el continente de China hacia la isla.
“Ya en el año 230 después de Cristo tenemos los primeros relatos escritos sobre Taiwán, estos relatos pueden ser encontrados en los textos antiguos chinos. Y el gobierno de la dinastía Sui, que es una dinastía china que reinó en China desde el 581 hasta el 618 después de Cristo, ya envió tropas o fuerzas a la isla, entonces conocida como “Liuqiu”, explicó el diplomático.
Añadió que también a partir de la dinastía Song que reinó China desde el año 960 a 1279 (después de Cristo) y luego la dinastía Yuan, que estuvo entre 1271 a 1368, Después de Cristo, así como otros gobiernos centrales de China, ejercieron jurisdicción administrativa sobre la isla de Taiwán.
“Por este motivo histórico Taiwán ha sido parte de China”, reiteró Yuhui.
En cuanto al sustento jurídico, resaltó que en octubre de 1971, en la 26 Sesión de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, se aprobó la Resolución 2758, que cita lo siguiente: “decide restituir a la República Popular China todos sus derechos y reconocer a los representantes de su Gobierno como únicos representantes legítimos de China en las Naciones Unidas, así como expulsar inmediatamente a los representantes de Chiang Kai-shek del puesto que ocupan ilegalmente en las Naciones Unidas y en todos los organismos con ellas relacionados”. Chiang Kai-shek era el “presidente” o “representante” de Taiwán.
“Dicha Resolución resolvió de manera exhaustiva la cuestión de la representación de toda la nación china, incluyendo Taiwán, en las Naciones Unidas mediante medios políticos, jurídicos y procedimentales. Esta Resolución estableció de manera inequívoca que China solo posee un único puesto en las Naciones Unidas, eliminando así cualquier posibilidad de “dos Chinas” o “una China, un Taiwán”, explicó el diplomático.
Taiwán es parte de China
Igualmente resaltó el embajador que el dictamen oficial de la Oficina de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de las Naciones Unidas afirma explícitamente que “Taiwán, como provincia de China, no tiene estatuto independiente” y que “las autoridades de Taiwán no gozan de ningún tipo de estatuto gubernamental”.
“En la práctica, las Naciones Unidas en todos sus documentos oficiales se refieren a Taiwán como una provincia de China. Por lo tanto, ya sea desde una perspectiva histórica o jurídica, Taiwán es parte de China. Este es un hecho indiscutible”, subrayó.
En base a lo explicado por Yuhui, entonces, ¿por qué siempre hay algunos países y gobiernos que discuten este tema y pretenden dar legalidad al separatismo de la isla?
Tomando en cuenta el sustento ancestral, histórico y jurídico ya explicado, Yuhui, resaltó que la cuestión de Taiwán y su actitud separatista surgió a consecuencia de la debilidad y agitación del pueblo chino en la historia.
“Esta cuestión de Taiwán surgió como consecuencia de la debilidad y la agitación del pueblo de China en la historia. Desde mediados del siglo XIX hasta el inicio del siglo XX. China pasó por un periodo complicado y turbulento, pasó por invasiones extranjeras, paso también por conflictos y guerras internas. Y China durante ese periodo se convirtió en una sociedad semifeudal y semicolonial”, explicó.
Detalló que, en 1895, Japón se anexionó ilegalmente Taiwán mediante el desigual Tratado de Shimonoseki.
“Y posteriormente, gracias a la prolongada lucha de todo el pueblo chino, incluidos nuestros compatriotas de Taiwán, China logró finalmente la gran victoria contra la invasión japonesa en 1945; (el año pasado China celebró el 80 aniversario de esta gran victoria), y Taiwán volvió a ser recuperado y volvió al seno de la madre patria”, describió Yuhui, al referirse a la llamada Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa en 1945.
Resaltó que después de esa victoria de China “la camarilla gobernante del Kuomintang (o ¨Partido Nacionalista Chino¨) inició una guerra civil contra el Partido Comunista de China, pero sufrió una derrota total en menos de tres años”.
El primero de octubre de 1949 se fundó la República Popular China. A finales de ese año, la camarilla gobernante del Partido Nacionalista Chino (Kuomintang) huyó a Taiwán.
“Mientras el Ejército Popular de Liberación (EPL) de China se preparaba para liberar Taiwán, el 25 de junio de 1950 estalló la Guerra de Corea. Entonces Estados Unidos aprovechó esta guerra de Corea para enviar fuerzas militares al estrecho de Taiwán para impedir la liberación de la isla y también comenzó a armar y apoyar al Kuomintang para asegurar la isla de Taiwán y esto dio lugar a la Cuestión de Taiwán, que persiste hasta hoy en día”, explicó Yuhui al detallar el surgimiento del separatismo de Taiwán alentado por fuerzas externas.
Reflexionó que a pesar de estos hechos históricos en que fuerzas extranjeras se han entrometido en los asuntos internos de la República Popular China, el estatus de Taiwán como parte de China nunca ha cambiado.
“Desde que surgió la Cuestión de Taiwán, a pesar del prolongado enfrentamiento político a través del estrecho, la soberanía y la integridad territorial de China nunca se han visto divididas. El 1 de octubre de 1949 cuando se proclamó la fundación del Gobierno Popular Central de la República Popular China, que sustituyó totalmente al Gobierno de la República China, es muy importante distinguir estos dos nombres, la República Popular China y la República China. La República China era gobernada por el Partido Nacionalista Chino que gobernaba China entre 1911 hasta 1949 y después el Partido Nacionalista Chino se retiró a Taiwán, pero continúa utilizando ese nombre República China, pero toda China ahora ya está a partir del primero de octubre 1949 ya comenzó a ser gobernado por el Gobierno Central de la República Popular China”, explicó.
Agregó que “esto constituye un cambio de régimen sin alterar el estatus de China como sujeto de derecho internacional. La soberanía y la integridad territorial inherente de China permanecen inalteradas. El Gobierno de la República Popular China posee y ejerce legítimamente la plena soberanía sobre toda la nación, incluido Taiwán”.
Un tercer punto explicado por el embajador es que la región de Taiwán también cuenta con disposiciones pertinentes que estipulan que ambas orillas del estrecho pertenecen a una sola China y que la isla es parte de China, incluso en los estatutos del Partido Nacionalista Chino hay disposiciones que establecen el principio de una sola China.
“Después de la guerra civil en China que acabó en 1949 y a partir de la década de los 80, los dos lados del estrecho de Taiwán crearon mecanismos de comunicación, por el lado del continente chino hay una asociación que se llama la Asociación para las relaciones a través del Estrecho de Taiwán y por parte de la provincia de Taiwán hay una asociación que se llama la Fundación para el intercambio del Estrecho de Taiwán, esta asociación y esta fundación tenían como objetivo comunicar entre los dos lados para mantener un diálogo semigubernamental entre los lados del Estrecho de Taiwán y en 1992 esta asociación y esta fundación llegaron a un consenso verbal que es resumido como el Consenso de 1992”.
“Este consenso dice lo siguiente; ambas partes afirman que ambas orillas del estrecho de Taiwán se adhieren al Principio de una sola China, esto demuestra que tanto el continente de China como la isla de Taiwán pertenecen a una sola China y que las relaciones entre ambos lados no son relaciones entre estados soberanos”, respondió.
Pero a pesar de la historia clara y de documentos jurídicos que avalan la postura de una sola China, la narrativa de medios occidentales insiste en la “teoría del estatuto indeterminado de Taiwán”.
Yuhui respondió que se trata de una narrativa falsa o fabricada por sectores adversos a la verdad histórica y jurídica. “Es una narrativa fabricada por fuerzas antichinas para crear voces, informaciones sobre la cuestión, afirman falsamente que la resolución de las Naciones Unidas 2758 aprobada en 1972 no abordó la cuestión de la representación de Taiwán, por lo que sostienen que el estatuto de Taiwán sigue sin estar determinado. Tales narrativas constituyen una injerencia en los asuntos internos de China y promueven internacionalmente los llamados planes de Dos Chinas y Una China, un Taiwán”, aseguró el embajador.
Dijo que estas acciones desafían el orden internacional centrado en las Naciones Unidas y basado en el derecho internacional.
Desde la perspectiva de las normas internacionales, el estatus de Taiwán ha quedado establecido de manera inequívoca desde hace mucho tiempo: es parte integrante de China.
En parte de sus explicaciones, sostuvo que desde la perspectiva de la práctica internacional, desde la adopción de la Resolución 2758, las Naciones Unidas y sus organismos especializados, así como otras organizaciones internacionales y regionales, se han respetado sistemáticamente las disposiciones de esta Resolución y han mantenido la denominación “Provincia de Taiwán (China)” y que el Principio de Una Sola China se ha convertido en el consenso predominante de la comunidad internacional y constituye un requisito inherente al cumplimiento de las normas fundamentales de las relaciones internacionales.
Para China y para el gobierno, insistir en hablar del “estatus indeterminado de Taiwán” o de “una China, un Taiwán” es desafiar la autoridad de las Naciones Unidas e intentar interferir en los asuntos de China a través de la Cuestión de Taiwán.
Naciones engañadas por separatistas
“Las maniobras políticas y los motivos ocultos que se esconden tras estas narrativas y acciones no podrían ser más evidentes”, matizó el diplomático.
Añadió que el Principio de Una Sola China ha sido durante mucho tiempo una norma fundamental en las relaciones internacionales y un consenso ampliamente aceptado dentro de la comunidad internacional. Hasta la fecha, 183 países han establecido relaciones diplomáticas con China.
Y solamente un grupo reducido de 12 naciones dicen tener relaciones diplomáticas con la provincia de Taiwán, pero el consenso ampliamente aceptado por la comunidad internacional ratifica que existe una sola China.
“Esto demuestra claramente que defender el Principio de Una Sola China representa la voluntad del pueblo y la tendencia predominante. Doce países de todo el mundo siguen manteniendo las llamadas ‘relaciones diplomáticas con Taiwán’. Las razones de estos países de continuar o mantener estas relaciones diplomáticas con Taiwán, es que ellos han sido engañados y confundidos por las autoridades taiwanesas, y también coaccionados por algunas fuerzas externas”.
“Creemos que aquellas naciones que aún mantienen las relaciones diplomáticas entre comillas con Taiwán, tarde o temprano, se adherirán al Principio de una Sola China y al espíritu de la Resolución 2758 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, volverán al consenso predominante de la comunidad internacional y a las normas fundamentales de las relaciones internacionales, es simplemente una cuestión de tiempo y es una tendencia imparable, por ejemplo en Centroamérica en el 2007 había apenas un país que estableció relaciones diplomáticas con China, pero ahora solo queda un país que todavía mantiene relaciones diplomáticas entre comillas con Taiwán, todo eso demuestra que tarde o temprano todos los países van a seguir naturalmente el principio de una sola China”.
Algunos argumentos para validar la cuestión de Taiwán, es sobre el tema de la democracia versus autoritarismo, Yuhui igualmente sostuvo que es parte de la narrativa falsa contra su pueblo y gobierno.
“Creo que este tipo de narrativa ignora las circunstancias verdaderas y utilizan las banderas de la democracia como pretexto y emplea la ideología y los valores como herramientas para reprimir a otras naciones. Se trata de una falsa democracia disfrazada de hegemonía. La noción de democracia versus autoritarismo no es una característica definitoria del mundo contemporáneo ni se ajusta a las tendencias predominantes de nuestra época. Exagerar esta narrativa solo sembrará división y confrontación en todo el mundo”, opinó el diplomático.
Valoró que la democracia es un derecho de todos los pueblos y no un privilegio exclusivo para un país o pocas naciones.
“Tampoco existe un modelo universal para los sistemas democráticos. Si una nación es democrática o no, no se debe juzgarlo por otros países, pero sí debe juzgarlo su propio pueblo y no por un puñado de forasteros que emiten juicios. La Cuestión de Taiwán no es una cuestión de democracia, sino una cuestión que afecta a la soberanía y la integridad territorial de China. Las autoridades de Taiwán y ciertas fuerzas antichinas propagan con frecuencia la falsa narrativa de la democracia versus autoritarismo en la escena internacional, pero en esencia están llevando a cabo actividades separatistas bajo el pretexto de la democracia, tolerando y apoyando a las fuerzas separatistas de la ‘independencia de Taiwán’ en nombre de la democracia”.
Pero ¿qué significa ese movimiento separatista de Taiwán?, Yuhui respondió que, tras la huida del Partido Nacionalista Chino a la Isla, en esa época no existía ninguna discusión sobre si Taiwán era parte o no de China, “pero poco a poco surgió un movimiento y algunas tendencias insistentes a la llamada independencia de Taiwán y para nosotros constituye un grave delito de división nacional que socava los intereses comunes de los compatriotas, no solamente del continente Chino sino también de los compatriotas de Taiwán y afecta también los intereses fundamentales de la nación China”.
Habló de que actualmente en Taiwán, las autoridades del “Partido Democrático Progresista” que “gobierna” esta provincia, insisten en la postura separatista y se niegan a aceptar el Principio de una Sola China “afirmando que la República de China y la República Popular de China no están subordinadas a la otra”.
Yuhui dijo que “promover la «desinicización» dentro de la isla, engañar al pueblo de Taiwán, incitar a la hostilidad hacia el continente y obstaculizar y socavar los intercambios, la cooperación y el desarrollo integrado a través del Estrecho; coludirse con fuerzas externas para promover enérgicamente la noción de “dos Chinas” y “una China, un Taiwán» en la escena internacional, es un inmiscuirse en los asuntos de China.
«Desde que Lai Ching-te asumió el cargo de líder de Taiwán, se ha adherido obstinadamente a una postura separatista que aboga por la independencia de Taiwán. Se le puede describir como un alborotador que socava el consenso de la comunidad internacional sobre la defensa del Principio de una sola China y aviva las tensiones regionales, promoviendo persistentemente la ‘internacionalización’ de la Cuestión de Taiwán, y a través de sobornar y a comprar algunos parlamentarios extranjeros y otros políticos, están promoviendo actividades separatistas en la Isla de Taiwán”.
Denunció que las autoridades de Taiwán utilizan las inversiones económicas y comerciales, los intercambios culturales, la cooperación científica y tecnológica y los foros de expertos como cebo para coartar a fuerzas externas que respalden sus actividades para socavar la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán.
El diplomático puntualizó que el principio de la reunificación de China y de su patria es muy importante para su pueblo y gobierno, debido a que los compatriotas de ambos lados del estrecho comparten lazos sanguíneos, una cultura y una historia común.
Distorsionan la realidad del pueblo chino
“Tienen una responsabilidad compartida hacia la nación y albergan aspiraciones comunes para el futuro. Hace más de treinta años, ambas partes del Estrecho de Taiwán llegaron a un consenso, expresando verbalmente que ambas partes se adhieren al Principio de una sola China. Esto definió claramente la naturaleza de las relaciones a través del Estrecho y que ambas partes pertenecen a una sola China y persiguen conjuntamente la reunificación nacional. Esto demuestra plenamente que los chinos de ambos lados del estrecho tienen la capacidad y la sabiduría para resolver sus propios problemas, y que la Cuestión de Taiwán debe ser resuelta inevitablemente por el propio pueblo chino”.
Lamentó que “siempre hay quienes distorsionan las políticas de China para resolver la Cuestión de Taiwán y lograr la reunificación nacional, invirtiendo la causa y el efecto y avivando las divisiones en personas que insisten en exagerar la amenaza militar de China y especulan que China tiene un calendario para la reunificación militar, intensificando deliberadamente las tensiones a través del estrecho de Taiwán. Su verdadero objetivo es justificar su propia expansión armamentística, mantener la hegemonía militar y socavar la paz y la estabilidad regionales, creando así una ventaja para apoyar a las fuerzas separatistas de Taiwán y aplicar una estrategia de utilizar Taiwán para contener a China”.
Bajo esta premisa, el embajador subrayó que el interés de su patria es “lograr la reunificación de la patria por medios pacíficos es lo más conveniente para los intereses generales de la nación china, incluidos nuestros compatriotas de Taiwán, y lo más beneficioso para el desarrollo estable a largo plazo de China. Sigue siendo la primera opción del Gobierno chino para resolver la Cuestión de Taiwán. Sin embargo, nunca renunciaremos al uso de la fuerza, porque es nuestro legítimo derecho y esta no está dirigida contra nuestros compatriotas de Taiwán, sino contra las fuerzas externas que interfieren en los asuntos de Taiwán y contra la pequeña minoría de separatistas de Taiwán y sus actividades divisorias.
Reiteró que nadie más que ellos valoran la paz en el Estrecho de Taiwán. “Seguimos comprometidos con la búsqueda de una reunificación pacífica con la mayor sinceridad y todos los esfuerzos posibles, pero nunca aceptaremos que alguna persona o fuerza utilice el pretexto de salvaguardar la paz en Taiwán para atarnos las manos a la hora de frenar las actividades separatistas que promueven la independencia de Taiwán».
Insistió que «la Cuestión de Taiwán surgió a raíz de la debilidad y la agitación del pueblo chino en la historia, herencia de la guerra civil que asoló China en la década de 1940. Se trata de un asunto interno de una nación y un pueblo, que inevitablemente se resolverá de una vez por todas con el gran rejuvenecimiento de la nación china».













